Construir una casa: proceso, arquitecto, cliente, e intervención de otros profesionales

26.09.2011 | .

Son muchas las ocasiones en las que los clientes del estudio nos realizan consultas acerca del camino a tomar para estudiar un encargo y sobre cómo construir una casa, así cómo los diferentes profesionales, además del arquitecto, que intervienen en la redacción de documentación y construcción de una vivienda. La falta de un punto de vista global es algo bastante común, y por otra parte perfectamente comprensible ya que se trata de un proceso complejo y con el que no están familiarizados.

En este texto explicamos cual es nuestra forma de trabajar y porque nosotros recomendamos que el proceso se inicie con el contacto entre cliente y arquitecto.

Casa Friscia-Alcaraz Croquis

Durante la primera toma de contacto es normal que el cliente llegue con una serie de ideas preconcebidas acerca de sus necesidades más inmediatas en cuanto a espacio, presupuesto aproximado que puede emplear, incluso, algunas ideas “estéticas”. Todo ello son circunstancias obvias, fruto de necesidades y/o gustos propios.

Tras la primera reunión, el proceso de trabajo se inicia con dos pasos realmente importantes, primero charlar con los clientes en su propio ambiente, conocer bien sus necesidades, sus gustos, lo que más les interesa y lo que menos, lo que puede ser imprescindible y lo que no. Segundo con una petición por nuestra parte, les solicitamos que escriban un texto en el que expliquen como quieren vivir su vivienda. De esta forma antes de ni siquiera realizar un dibujo, podemos jugar con las palabras para conocer mejor cuales son las necesidades y características de la vivienda.

A continuación realizamos un estudio más concienzudo sobre la vivienda, que incluyen conocer las condiciones urbanísticas de la zona y la visita del solar para conocer cuales son las posibilidades y características tanto del lugar donde se va a actuar, como de su contexto: edificios colindantes, soleamiento, características geológicas del suelo, posibilidades constructivas, existencia de arbolado y vegetación, vistas interesantes a tener en cuenta, vientos dominantes…

Con todos estos datos, nos podemos marcar una serie de reglas o normas con las que trabajar y al mismo introducimos nuevos factores que mejoren las primeras ideas que se hayan percibido en las reuniones; a partir de donde se van realizando planos de plantas, alzados, secciones, vistas tridimensionales… todo ello para hacer ante los clientes una primera presentación; presentación que a menudo dista mucho de aquellas ideas preconcebidas, o prejuicios que se tuvieran, que si bien no tenían porque estar equivocados, si podían ser fruto de razonamientos carentes de datos importantes a tener en cuenta. El trabajo continuado sobre la planimetría supone con seguridad un fuerte enriquecimiento sobre lo anterior, y es origen de nuevas oportunidades que pueden mejorar considerablemente la vivienda.

Podríamos haber dicho desde el principio que son muchas las ocasiones en las que alguien que desea construirse su propia vivienda acude como primera opción a un constructor, en el mejor de los casos, cuando no lo hace con un albañil, o incluso con un decorador o arquitecto de interiores. El problema no es que no sean buenos profesionales en su propio campo, es que no son los adecuados para tener una visión global de todo el proceso. Tanto el proyecto como la construcción en si, son tareas bastante complejas en las que intervienen una gran cantidad de disciplinas y conocimientos a aplicar; además de que es necesario atesorar un amplio bagaje que abarque desde conocimientos técnicos relacionados con: construcción, estructuras, cimentaciones, electricidad, saneamiento, fontanería, climatización, ahorro energético, presupuesto, gestión, organización,… hasta conocimientos sociales, estéticos, culturales y humanísticos. Nosotros no tenemos duda de que el único perfil profesional que abarca tal experiencia es el del arquitecto; por eso no es recomendable acudir previamente a otro profesional.

En resumen, para llevar a buen término todo este largo y complicado proceso es fundamental el arraigo de una buena relación y compenetración entre arquitecto y cliente, con una atmósfera libre de prejuicios e ideas preconcebidas, recolectando entre ambos una gran cantidad de datos, intereses y conocimientos. En ese tipo de ambiente es más fácil hacer que el proyecto de una vivienda crezca y se fortalezca acorde a las necesidades, incluso que además lo haga con resultados óptimos.

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