Casa Cerro Muriano, Córdoba: Arquitectura sencilla y útil

06.03.2012 | .

El nuevo proyecto de vivienda en el que estamos trabajando en el estudio, situado en la pedanía de Cerro Muriano, Córdoba; fue descrito desde un principio por sus propietarios como un lugar en la que importaban los espacios abiertos, con la luz como protagonista, fresca, cómoda, sin detalles recargados… en “dos palabras, una casa sencilla y útil”.

El comienzo de nuestras conversaciones siempre fueron acerca de cómo disfrutar del clima en la futura casa, de cómo aprovechar las vistas al campo, de sus aficiones, horarios de trabajo, costumbres durante las horas libres… Eran conscientes de que el proyecto de su propia vivienda comenzaba por el verdadero conocimiento de sus propias necesidades. Evidentemente también se habló del número de habitaciones, de presupuesto, de metros cuadrados construíbles, de materiales, de construcción, de dinero, incluso del tipo de cimentación que empleó el vecino, pero siempre pensando que unos temas eran consecuencia de los anteriores.

Expresar sencillez en arquitectura no es fácil, supone un gran esfuerzo en pensar, estudiar, prever, dibujar… en una sola palabra, proyectar. Hacer una arquitectura sin excesos, sin flecos, sin esquinas de más… como si fuera hecha de forma inmediata, recién salida del lápiz. La idea era hacer una casa que estuviera apoyada en sus muros medianeros, en la cual salón, cocina, terraza cubierta y patio con piscina formaran parte del mismo espacio, sin separación para disfrutar del clima, con un dormitorio principal que mirara a ese patio y al campo desde la planta de arriba. Parece fácil así dicho, pero supone estudiar constructiva y estructuralmente la vivienda de forma concienzuda.

 

Casa Cerro Muriano-Plantas alzados y secciones

Aprovecharse de los problemas para mejorar el resultado del trabajo, es una actitud útil. Frente a la resistencia de un proyecto de vivienda aparentemente terminado, pero al que realmente le sobraban metros construidos; estaba la virtud de poder mejorarlo, vaciarlo por dentro para iluminar desde el centro, no sólo por los exteriores, y aportarle espacios de más calidad. Si le dábamos más protagonismo a la terraza del dormitorio principal conseguíamos un sugerente patio-jardín en la planta superior y una buena entrada de luz sobre el desembarco de la escalera, incluso ahora el sol directo llegaría a la puerta de entrada, y se vería el cielo al entrar desde la calle. Si además abríamos un agujero para comunicar las plantas también podíamos hacerlo en la cubierta, dando una luz difusa que iluminaría el salón y la cocina desde el centro de la vivienda, no sólo desde sus fachadas. La luz atravesaría la casa de arriba a abajo.

Estancias: Ellos sólo necesitan dos dormitorios, los dos en la planta superior, con un baño y un generoso armario. El dormitorio principal, al igual que las otras estancias más importantes de la casa, el salón y la cocina, dan a la parte trasera de la casa, hacia el patio y la piscina, hacia el Este. Por fuera la vivienda es discreta, sus huecos son los mínimos y necesarios para iluminar y ventilar suficientemente las habitaciones a las que dan, quizás las menos importantes de toda la casa, un dormitorio para invitados y una sala para el ordenador y los libros. En la planta baja tenemos tres grandes muebles: uno sirve como aseo y armario, justo al entrar; otro es la despensa, que se convierte en mesa para separar el salón de la cocina, y en el lugar ideal para colocar la televisión; el tercero el que aloja todos los aparatos de la cocina. Sobre esos tres grandes “muebles” se apoya la losa de hormigón de la planta superior, con su cara inferior vista. De la terraza exterior y la piscina pueden disfrutar muchos meses del año, ellos saben que hubiera sido un desperdicio no pensar en esa zona como una parte más de la casa, por lo tanto es necesario romper los límites entre el exterior y el interior, entre el salón, la cocina y la terraza… un vidrio a todo lo ancho y los muros de carga laterales pasando de dentro a fuera de la casa nos ayudan a responder a esa necesidad.

Construir una casa es un proceso que se cocina a fuego lento, seguro que queda un tiempo hasta que podamos comenzar a construir. Por nuestras cabezas y por las de los clientes todavía pasarán más ideas. Durante la construcción para algunas de esas ideas tendremos tiempo de preparación y meditación, para otras tendremos que ser rápidos, incluso espontáneos.

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